También conocida como “La Tierra donde vive el Sol”, Cafayate es dueña de uno de los paisajes más impactantes de Argentina, la Quebrada de Cafayate o de las Conchas descubre una serie de formaciones naturales que resaltan en el camino como la famosa Garganta del Diablo, un cañón profundo y cerrado, cuyo final parece una especie de traquea que incita a subir. Luego aparecen El Anfiteatro (una formación montañosa con una acústica que favorece hasta al menos entonado), El Sapo, El Fraile, El Obelisco, Los Castillos, cuyos nombres representan lo que parecen ser. La majestuosa Quebrada de las Conchas, los médanos, la iglesia y las bodegas viñateras identifican a Cafayate. La ciudad está rodeada por un cinturón de viñedos. Las bodegas ofrecen circuitos por sus viñedos donde no puede faltar el inconfundible vino torrontés, como así también se puede saborear vinos pateros de decenas de pequeños productores que hasta hoy pisan uvas. Cafayate tiene un estilo entre colonial y barroco de fines del siglo XIX. Frente a su amplia plaza están la iglesia parroquial y el edificio municipal. Desde esta ciudad y recorriendo cinco kilómetros de senda se puede acceder a finca San Isidro, donde se encuentran cuevas con pinturas rupestres. Una de las reliquias de los alrededores de Cafayate es un molino jesuítico de 350 años que aún está en funcionamiento. Se lo encuentra a seis kilómetros del pueblo más famoso de los Valles Calchaquíes.