La Argentina posee importantísimos yacimientos fosilíferos.
Si bien muchos de ellos corresponden a depósitos de la
Era Paleozoica (anteriores a los dinosaurios) y otros a la Cenozoica
(posterior a los dinosaurios), muchos de nuestros yacimientos
corresponden efectivamente a la época de los dinosaurios.
Las regiones fosilíferas podrían dividirse
del siguiente modo:
• Zona Noroeste (Salta)
• Zona Oeste (Mendoza -San Juan- La Rioja)
• Zona Este (Entre Ríos-Misiones)
• Zona Central (San Luis-Córdoba)
• Zona Sur (Patagonia)
Zona Oeste (Mendoza -San Juan-
La Rioja)
Importantísimos yacimientos a nivel mundial con restos
de los primeros dinosaurios, del Período Triásico
(240 a 205 millones de años), provienen de los sedimentos
grises de la Formación Ischigualasto, prov. de San
Juan.
Allí se han encontrado primitivos terópodos
como Eoraptor y Herrerasaurus, así como el ornistiquio
Pisanosaurus, el más antiguo representante de dicho
grupo a nivel mundial.
Estos yacimientos pueden visitarse en el Parque Provincial
Ischigualasto, conocido popularmente como "El Valle de
la Luna". Hay un adecuado centro de interpretación
y visitas guiadas.
Otro rico yacimiento que involucra sedimentos posteriores
a Ischigualasto, es de la formación Los Colorados,
aflorante en la provincia de La Rioja y la Sierra de Mogna,
en San Juan. De allí provienen dinosaurios prosaurópodos
como Coloradisaurus y Riojasaurus.
Sus restos pueden observarse en las exhibiciones del museo
del Instituto Miguel Lillo de Tucumán y de la Universidad
de La Rioja.
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También de dichos sedimentos proviene un impresionante
dinosaurio carnívoro con crestas en la cabeza, hallado
por los paleontólogos Rougier y Reuil, y que se encuentra
actualmente en estudio por Andrea Arcucci y Rodolfo Coria.
Estos afloramientos se hallan en el área del hoy Parque
Nacional Talampaya, lugar de impactante belleza natural, con
cañónes de altos paredones de areniscas rojizas
que pueden ser recorridos con la compañía de
los guías.
Zona Noroeste (Salta)
Ninguna etapa de la historia de los dinosaurios se halla tan
bien representada en nuestro país como el Cretácico
tardío.
Afloramientos correspondientes a sedimentos depositados en
esa época pueden ser hallados al sur de Salta, de donde
proviene el pequeño titanosaurio Saltasaurus, que tenía
el lomo cubierto con duras placas óseas; el pequeño
carnívoro Noasaurus, de afiladas garras; tal vez un
pariente del Oviraptor y restos de aves primitivas que aún
tenían dientes.
Los hallazgos del primero se hallan en las colecciones del
instituto Miguel Lillo, de Tucumán, que posee un pequeño
museo.
Zona Este (Entre Ríos-Misiones)
Poco conocidos afloramientos cretácicos son frecuentes
en la zona de Colón (Entre Ríos).
De allí provienen restos del saurópodo Argyrosaurus,
y sus huevos, un carnívoro del tamaño de un
tiranosaurio, y un ankylosaurio acorazado.
Todos ellos vivieron hacia el fin de la época de los
dinosaurios, En el Cretácico superior.
Algunos de esos huesos pueden verse en el Museo de Diamante
y otras en el pintoresco pero muy recomendable museo personal
del Dr. Mateo Zelich, en el pequeño pueblo de Liebig,
no lejos de Colón.
Algunos huesos de dinosaurios se han colectado también
en Misiones, pero no se han descripto adecuadamente.
Zona Central (San Luis-Córdoba)
Si bien los pterosaurios no eran dinosaurios sino reptiles
voladores, su raro aspecto los hace tambien objeto de gran
curiosidad. De yacimientos de 120 millones de años
atrás, en la bella Sierra de las Quijadas, se han colectado
restos bastante completos del pterosaurio Pterodaustro guinazui.
En el Museo de la Universidad de Córdoba, por otro
lado, poseen restos provenientes de varios lugares del país,
pero sin duda lo mas asombroso son los insectos y plantas
del Bajo de Véliz, que incluyen arañas gigantes
mucho mas viejas que los dinosaurios.
La zona Sur (Patagonia)
Esta zona es la mas dificil de catalogar, dado que su enorme
cantidad de fósiles hace que casi cada lugar sea interesante
paleontológicamente.
Al oeste de Neuquén y sur de Mendoza, en los sedimentos
que constituían en el Jurásico el fondo del
Golfo Neuquino, una entrada del Océano Pacífico
anterior al surgimiento de la Cordillera de los Andes, los
paleontólogos han hallado y estudiado una gran variedad
de organismos marinos como los amonites (parientes de pulpos
y calamares), y varios reptiles marinos como tortugas acuáticas,
ictiosaurios (grandes reptiles con aspecto de delfín),
plesiosaurios (de largos cuellos y poderosas aletas) y de
vez en cuando algún pterosaurio o reptil volador, que
habitaba las zonas costeras y terminó muriendo en el
mar.
Ya sobre el continente, dejaron sus restos y señales
de paso a lo largo de nuestro país los sorprendentes
dinosaurios, grupo que comenzó a dominar los ambientes
terrestres a partir de fines del Período Triásico.
En diversas regiones, la naturaleza contribuyó a preservarlos
en depósitos sedimentarios. Restos de estos gigantes
del mar pueden visitarse en el Museo Olsacher, en la ciudad
de Zapala y un ictiosaurio de más de 4 metros exhibido
en el Museo Argentino de Ciencias Naturales en Buenos Aires.
El período mejor representado en nuestro país
es sin duda el Cretácico (138 a 63 millones de años).
Aun al oeste de Neuquén, en la bella zona del río
China Muerta, a lo largo de la ruta 40, se han colectado dinosaurios
de la parte inferior del Cretacico, como los restos de los
formidables saurópodos espinosos Amargasaurus y Agustinia
y el minúsculo carnívoro Ligabueino, mas pequeño
que un pollo.
En las cercanías de El Chocón y hacia los últimos
momentos del Cretácico temprano, comenzaba a esbozarse
el inicio de una época de verdaderos gigantes, como
se verá reflejado en el colosal carnívoro Giganotosaurus,
exhibición en el museo de El Chocón.
También saurópodos variados como el titanosaurio
primitivo Andesaurus y el diplodocoide Rebbachisaurus, cuyos
restos originales pueden ser contemplados en el museo de la
Universidad Nacional del Comahue, en la ciudad de Neuquén.
Además, a muy poca distancia de El Chocón, pueden
visitarse campos de huellas originales de estos dinosaurios.
Ya en pleno Cretácico tardío, destacan el "raptor"
gigante Megaraptor, Unenlagia -cercanamente emparentado a
las aves-, el sorprendente Patagonykus, de brazos fuertes
y cortos armados solo con una gran uña, y el inesperado
"raptor araucano" cuyos familiares más cercanos
conocidos son de América del Norte y Asia.
Todos estos dinosaurios, así como los gigantescos saurópodos
Antarctosaurus y Argentinosaurus, que se encuentran entre
los dinosaurios más grandes del mundo, se hallan en
exposición en el Museo Carmen Funes, de la ciudad de
Plaza Huincul.
Los yacimientos de donde provienen es tan cercano a la ciudad
que si bien aún no hay visitas organizadas, es probable
que pronto se ofrezcan.
También de Neuquén provienen los pequeños
y gráciles dinosaurios carnívoros Alvarezsaurus
y Velocisaurus, que vivían entre largas serpientes
y abundantísimos cocodrilos terrestres, todos en exhibición
en el Museo de la Universidad Nacional del Comahue, ciudad
de Neuquén.
Algo más agreste pero bello y plagado de fósiles
es el Museo de rincón de los Sauces, en el norte de
Neuquén.
La provincia de Río Negro ha sido una meta para los
paleontólogos desde principios de siglo, en especial
en la zona de Cinco Saltos, donde funciona un muy pequeño
museo lleno de huesos originales de la zona, incluyendo el
único ejemplar articulado de un Neuquensaurus australis.
Huellas de grandes ornitópodos en las cercanías
de El Chocón
Allí se hallaron varios tipos más de saurópodos
titanosaurios como Pellegrinisaurus y Rocasaurus.
De sus sedimentos proviene también el enorme carnívoro
Abelisaurus, con un cráneo de casi un metro de longitud,
exhibido en el museo de Cippoletti, y los pequeños
y gráciles ornitópodos Gasparinisaura, herbívoros
y menores que un pollo.
De la margen sur de los ríos Limay y Negro, una de
las zonas menos exploradas pero con una importante riqueza
paleontológica, provienen varios hadrosaurios o dinosaurios
de pico de pato como Kritosaurus,
cuyos esqueletos pueden observarse en museos como el de Cippolleti,
el de Ingeniero Jacobacci, el de Lamarque, el de Buenos Aires
y el de Trelew.
Pero además algunos sorprendentes dinosaurios como
el titanosaurio Aelosaurus y grandes zonas de anidamiento
que habrían correspondido a los herbívoros más
abundantes de entonces: los titanosaurios
La provincia de Chubut ha brindado los mucho más escasos
restos del Jurásico (205 a 138 millones de años),
con la fauna de cerro Cóndor, como los espectaculares
restos del gran saurópodo Patagosaurus, del cual se
hallo una familia entera, y el carnívoro Piatnitzkysaurus,
cuyos esqueletos se exhiben en el Museo Argentino de Ciencias
Naturales "Bernardino Rivadavia" de Buenos Aires
y en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew.
Ademas, el museo de Trelew cuenta con salidas al terreno para
visitar el yacimiento mioceno del Parque Paleontológico
mioceno Bryn Gwinn, en el cercano valle del río Chubut.
Ademas, para los mas chicos, ofrece la fascinante experiencia
de dormir en el museo (imperdible: con bolsa de dormir y cepillo
de dientes).
Mucho más al sur, en la provincia de Santa Cruz, han
aparecido fósiles increibles, como el formidable nido
de los prosaurópodos Mussaurus conteniendo varios "pichones".
Estos animales vivían en un ambiente de frondosos bosques
que hoy, petrificados, pueden ser visitados en el Monumento
Natural Nacional de los Bosques Petrificados. Los restos de
los pequeños dinosaurios se hallan en el Museo de Buenos
Aires.
En Santa Cruz, los dinosaurios jurásicos nos han dejado
solamente huellas, como las del sorprendente carnívoro
Sarmientichnus. Al caminar apoyaba solo dos de los dedos de
sus patas, a diferencia de los tres de las patas de los terópodos.
Tal vez sea indicio de que llevaba el otro dedo en alto, con
una poderosa garra a la manera de los "raptores"
Imperdibles son allí las huellas del pequeño
mamífero Ameghinichnus patagonicus.
Ninguno de estos yacimientos santacrucenses ha sido aún
preparado para las visitas del público, pero sus fósiles
pueden verse en el Museo de Buenos Aires.